El descuido

Con un suspiro comencé el viaje.
Traicioneros los recuerdos por mi mente
la tormenta desataron, sin pasaje
y sin permiso navegaron.
Con susurros convenció mi locura,
compañera de aventuras, presente
en cada estación; a la cordura
y así esta y la razón se alejaron.
Salí corriendo del cuarto
y entre todo lo olvidado,
¡qué descuido! pero en fin,
quedaron cuatro palabras.
Si no regreso a tu lado
cógelas, de este viaje no me harto.
Con cariño y para ti:
por favor, perdón y gracias.

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